El cacao comienza en la tierra

Detrás de cada cacao hay un territorio, personas que lo cultivan y conocimientos transmitidos a través de generaciones. Te invitamos a conocer los orígenes y productores que forman parte de Sumay.

El cacao comienza en la tierra

Detrás de cada cacao hay un territorio, personas que lo cultivan y conocimientos que pasan de una generación a otra.

En Sumay Cacao creemos que conocer el origen de un cacao significa mucho más que saber de qué país procede. Significa acercarse a las familias que cuidan sus árboles, comprender cómo trabajan y reconocer las relaciones que mantienen con la tierra y sus comunidades.

Nuestros cacaos nos llevan a diferentes territorios de Perú y Ecuador, donde hemos encontrado maneras de cultivar, producir y compartir que forman parte de la identidad de Sumay.

Perú — Vida Cotidiana

Una historia familiar que continúa

Vida Cotidiana nace del trabajo de una familia que lleva generaciones vinculada al cultivo del cacao.

Alfredo representa la tercera generación de esta historia y su sobrina, todavía joven, comienza a participar en el trabajo familiar, dando continuidad a un conocimiento que ha pasado de padres a hijos.

En sus tierras, cada rincón guarda recuerdos.

Están los árboles que plantaron sus abuelos y sus padres, los lugares donde creció junto a sus hermanos y aquella roca donde su madre acostumbraba a realizar ofrendas.

El cariño con el que Alfredo habla de su campo permite comprender que no se trata únicamente de una explotación agrícola. Es un lugar donde se encuentran la memoria de su familia, su trabajo y su relación con la tierra.

De esas fincas familiares procede nuestro cacao Vida Cotidiana, un cacao Criollo de Perú que forma parte de la historia de Sumay desde sus comienzos.

Perú — Cacao Ceremonial

Una comunidad, su territorio y el trabajo colectivo

Nuestro Cacao Ceremonial, elaborado con cacao Ganso de Perú, procede de una comunidad nativa que forma parte de una cooperativa de mujeres.

Aunque la cooperativa trabaja con diferentes productores, el cacao Ganso que seleccionamos en Sumay procede específicamente de esta comunidad.

Sus habitantes mantienen una relación estrecha con el territorio y poseen conocimientos sobre las plantas medicinales que crecen en su entorno. Estos saberes forman parte de la vida cotidiana de la comunidad.

El cacao se cultiva rodeado de una vegetación diversa, junto a árboles frutales y otras plantas.

Durante la cosecha, los hombres recogen los frutos y quienes participan en la jornada se reúnen para extraer las semillas. Después, la cooperativa recoge los recipientes con el cacao fresco y los traslada al área donde comienza su transformación.

Allí, el equipo de la cooperativa, integrado por mujeres y personal técnico, se ocupa de la fermentación, el secado, el tostado y la elaboración de la pasta de cacao.

Pero el trabajo de la cooperativa no termina en la producción.

También cumple una función social, acompañando a las comunidades y familias que la integran, atendiendo necesidades y buscando maneras de mejorar sus condiciones de vida.

En este cacao encontramos una relación entre territorio, conocimientos tradicionales, trabajo comunitario y procesos de elaboración que consideramos esenciales para comprender su identidad.

Ecuador — Conscious Cacao

Familias que cultivan y conservan su territorio

Nuestro Conscious Cacao procede habitualmente de familias productoras de la región del Chocó Andino, a unas horas de Quito, en Ecuador.

Estas familias trabajan con cacao Nacional y forman parte de asociaciones que les permiten colaborar, compartir recursos y acompañarse en las necesidades de la vida cotidiana.

Sus campos no están dedicados exclusivamente al cacao. Cultivan también otras plantas y alimentos que contribuyen al sustento familiar y a la diversidad de sus tierras.

El trabajo comunitario ocupa un lugar importante: las familias se ayudan durante las cosechas, en tareas de construcción, en la reforestación y en otras actividades que requieren colaboración.

Las asociaciones también ofrecen apoyo social y educativo, incluyendo acompañamiento psicológico cuando es necesario.

Una parte especialmente valiosa de su trabajo está relacionada con la conservación del territorio.

En sus propias tierras, esta familia mantiene un vivero dedicado a reproducir diferentes especies de árboles y plantas. Algunas se destinan a la venta y otras se proporcionan para iniciativas de reforestación y recuperación de espacios afectados por los monocultivos.

También trabajan en la conservación de especies vegetales amenazadas y en la protección de las abejas.

Este compromiso con la biodiversidad forma parte de su manera de comprender y cuidar la tierra.

Conscious Cacao representa para Sumay mucho más que las características aromáticas del cacao Nacional Fino de Aroma. Nos acerca a familias que trabajan por mantener vivos sus territorios y los conocimientos necesarios para cuidarlos.

Ecuador — AYNI

Una nueva manera de explorar el fruto del cacao

De estos mismos productores nace también AYNI, un proyecto que surge del deseo de profundizar en las posibilidades del cacao como alimento.

Su búsqueda parte de una pregunta: ¿cómo aprovechar mejor las diferentes partes del fruto del cacao y conservar una mayor diversidad de sus componentes naturales?

Habitualmente, cuando hablamos de cacao pensamos en las semillas. Sin embargo, estas están rodeadas de una pulpa blanca y dulce conocida como mucílago, que también forma parte del alimento que nos ofrece el árbol.

AYNI combina cacao con un 15 % de mucílago, buscando integrar ambas partes del fruto en una misma elaboración.

Es una propuesta que nace de la investigación, la curiosidad y el deseo de seguir explorando las posibilidades alimentarias del cacao, sin perder de vista su origen y sus procesos de transformación.

Para Sumay, AYNI representa otra expresión del trabajo de estos productores y de su voluntad de seguir aprendiendo del fruto que cultivan.

Más allá del origen

Cada uno de estos cacaos tiene una historia diferente.

Una familia que conserva la memoria de sus generaciones, una comunidad que mantiene sus conocimientos y una cooperativa que acompaña su trabajo, o asociaciones que combinan el cultivo con la protección de la biodiversidad.

Son realidades distintas, pero comparten algo que para Sumay es fundamental: el cacao no puede separarse de la tierra ni de las personas que lo hacen posible.

Por eso seguimos visitando, escuchando y aprendiendo de quienes cultivan y transforman nuestros cacaos.

Porque conocer el origen también significa reconocer el trabajo, la vida y las decisiones que hay detrás de cada taza.