Hay recetas que nacen para acompañar momentos tranquilos.
Una tostada por la mañana, una merienda sin prisa, un gesto simple que nutre.
Esta mermelada de pera y cacao ceremonial es una forma diferente de acercarse al cacao.
Más suave, más cotidiana, pero con la profundidad y la riqueza que lo caracterizan.
El dulzor natural de la pera, la calidez de la vainilla y la intensidad del cacao crean una combinación equilibrada, pensada para disfrutar sin exceso de azúcar y sin ingredientes industriales.
Ingredientes
Para 10 tarros de 200 g:
- 1 kg de peras (peso neto)
- 300–350 g de azúcar de coco
- Zumo de 1 limón
- 2 vainas de vainilla
- 120 g de pasta de cacao Sumay (Ganso o Criollo)
- 40 g de manteca de cacao
- 1 pizca de sal
- 30 ml de agua (opcional, para ajustar textura)
Preparación
Preparar la fruta
Pelar y cortar las peras en juliana fina.
Colocarlas en una olla junto con el azúcar de coco, el zumo de limón y las vainas de vainilla abiertas.
Llevar a fuego suave hasta que comience a hervir, removiendo con cuidado.
Cocción
Cocinar durante 10–12 minutos, hasta que las peras estén tiernas pero con textura.
Añadir el cacao ceremonial
Incorporar la pasta de cacao previamente picada junto con la manteca de cacao y una pizca de sal.
Remover hasta integrar completamente y dejar hervir un minuto más.
Este paso aporta una textura brillante y untuosa, y transforma la receta en algo más profundo y aromático.
Envasado
Retirar las vainas de vainilla.
Verter en frascos esterilizados aún caliente, cerrar y dejar reposar boca abajo durante 1–2 minutos.
Dejar enfriar completamente antes de consumir.
Cómo disfrutarla
Esta mermelada se adapta a distintos momentos del día:
- sobre tostadas
- con yogur o bowls
- en tartaletas o postres caseros
- como opción más natural para niños
Una versión más suave
Si buscas una opción con menor dulzor, puedes sustituir el azúcar de coco por pasta de dátiles o sirope.
El resultado será más cercano a una crema de pera y cacao, menos dulce y más ligera.
El cacao en la cocina diaria
Integrar el cacao ceremonial en recetas es una forma sencilla de acercarlo al día a día.
No solo como bebida, sino como ingrediente vivo que aporta sabor, profundidad y una cualidad diferente a lo que conocemos como chocolate.